He estado trabajando duro. Y recordando. Mi vida es muy distinta este enero de como lo era el enero pasado. Y aún así sólo me quejo, porque estoy triste muchas veces. O sola.
Ayer recordaba como hoy el pasado año, viernes anterior a toda la carrera de estudiar para los exámenes sin descanso, habíamos decidido darnos una última noche de alegría y salir por fin a bailar. Aquella noche fue la mejor noche con la que pude empezar el 2012, que aunque no ha resultado ser un buen año finalmente, lo comencé rodeada de un cariño y amor que aún hoy me pregunto si lo merecía.
Aquella noche de viernes me había puesto tacones por primera vez para salir a bailar. Bailé con tres personas maravillosas hasta que nos dolieron los pies, salió el sol y el bar se quedó sin botellines de agua. Recuerdo las preciosas sonrisas de mis tres compañeros, la hipersensibilidad a la luz de Fer, la samba de Cris y la maravillosa y especial cena peruana de Raúl. Y estoy segura de que ninguno olvida nunca mis rizos.
Hoy quiero agradecerles a ellos, cada uno en su parte del mundo, por aquella noche y la amistad que me regalan cada día.
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| Estas caras no eran del final de la noche :) |

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