Museo del Vino #hics!

Ayer pasé otra mañana con mi mamá y fuimos al Museo del Vino que teníamos muchas ganas.

Os informo, para los interesados, que no es un museo normal de 'abro todos los días menos los lunes', NO. Abre de Lunes a Viernes sólo, al medio día. La entrada son 5 €, pero hay tarifa reducida para estudiantes :) incluyendo dos catas al finalizar la visita.
Tiene una amplia colección de etiquetas, puro arte, y carteles en la planta baja. En la planta alta ofrece un recorrido sobre la historia del vino malagueño desde sus orígenes. También la Denominación de Origen de Málaga, la elaboración del vino desde la uva a la botella y un cartel que te recomienda 'por SALUD' utilizar las escaleras (sí, me hizo mucha gracia).

Y lo mejor de todo: ¡Las catas! Puedes elegir probar el vino que quieras. Nosotras empezamos con uno blanco, que la verdad estaba muy bueno, suave. Pero, obviamente, de segunda cata pedí vino dulce. Probamos el vino 'naturalmente dulce' y el 'dulce noble'. La diferencia es que el 'dulce noble' ha estado mas tiempo en barrica, lo que lo hace más oscuro, pero igualmente delicioso. Acabamos comprando una botella de vino dulce, 'Tres Leones' porque me lo recomendó un camarero de El Pimpi :P. Ahí se me ve, en la puerta del museo con la botella.

Comimos de tapeo en la Bodega Quitapenas y en el Chopp, que tenía que enseñárselo a mi mamá. Y hasta aquí mi día de borrachuza.

Mi tarde de ayer consistió en: Cómo Aprender a Patinar (en cómodos facículos y cebollazos). Empezando, por supuesto y #comoesobvio, por la compra de los patines en el Decathlon. El señor Blocdeesbozos, 1/2 de Socialymedio, es mi profesor. Lo de aprender a patinar es un proyecto personal.
Huelin, 8 y media de la tarde, frescurri. Allí estaba yo, dispuesta a dejarme el culo (cosa que hice) y con todo el miedo del mundo en el cuerpo >< ¡Ay Omá! Me duele todooo. Yo que iba con una contractura en el gemelo, y fue lo que menos noté en toda la noche!
Para rematar la faena me llevaron a comer a La Barraca, donde compartí con Mariniya la recién descubierta pizza Tropical (con plátano).
Rematé la faena pisando una naranja que había caído de un árbol y que muy delicadamente me metió entre las piernas Sergio, por lo que, además del culo, me dejé el tobillo olvidado en Torremolinos.

Y hasta aquí mi 'Lesson One'. Seguiremos informando...

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